A mi juicio, la esencia de todas las artes visuales. La RAE la define como Arte de agrupar las figuras y accesorios para conseguir el mejor efecto, según lo que se haya de representar, la definición no podría ser más ambigua, pero es así, el arte está dado por el subjetivismo del artista, y por tanto, no hay receta que se ajuste para representar lo que una persona ve, percibe o siente.

Una composición con un horizonte que da estabilidad a la imagen y una distribución de pesos equilibrada, mediante el uso de figuras triangulares se lleva a una recorrido visual que parte abajo a la derecha, para guiar al espectador hacia una zona por sobre el horizonte y que busca transmitir esa sensación de libertad que se experimenta en la navegación, el gran peso visual de la embarcación es contrarrestado por el cúmulo de nubes y las embarcaciones menores ubicadas en el sentido opuesto.
1/2000s, f/2.8, ISO 100, 16-35mm a 16mm, 5000K.
Sin embargo, a lo largo de la historia de la humanidad, se han realizado estudios que permiten comprender, de una manera un poco más acotada, cómo el cerebro funciona tras recibir estímulos visuales, las interpretaciones que culturalmente damos a cada señal y cómo se le correlacionan las experiencias personales frente a una imagen y su composición.
Este acápite no pretende enseñar Composición, si no que entregar, sólo algunos conceptos básicos que la distinguen.
Cuando un autor comienza a evaluar y modificar sus encuadres, situando los sujetos en posiciones distintas y exponiéndolos a condiciones de luz diferente con un objeto estético o de producir en el espectador una sensación determinada, dejamos de hablar de tomar fotografías y comenzamos a establecer parámetros de composición. La composición, como lo indica su definición, es situar los elementos en un encuadre de forma que estos produzcan un efecto deseado en el espectador, para ello, es necesario que el autor se interiorice de los efectos del peso visual que cada elemento posee, estos pesos, bien distribuidos producen equilibrio dentro de la imagen o inestabilidad, según sean ubicados, los pesos están dados por ubicación, tamaño, forma, textura, contraste y color y en cómo estos se conectan visualmente, el dinamismo o inmovilidad de la imagen está dada por la orientación de las líneas que componen la imagen y la distribución de los pesos, líneas horizontales dan estabilidad, y las líneas diagonales dinamismo, lo mismo sucede entre una imagen equilibrada y desequilibrada.
También influye en la composición el manejo del espacio vacío, es posible componer y lograr imágenes estables mediante el manejo de los espacios, lo que sumado a los elementos pueden ofrecer al espectador sensaciones de lugar, de espacio, de cautividad o libertad, de protección y despojo, ansiedad o tranquilidad.
A lo largo de la historia se ha intentado definir la belleza de distintas maneras, de ahí han nacido, por ejemplo; la Proporción Aurea, que establece una relación de 1∶1,618, denominada también como Número de Oro y es una relación que los griegos ya utilizaban en sus obras arquitectónicas en la antigüedad, se le daban connotaciones divinas, es la proporción que siguen las estructuras físicas de los objetos en la naturaleza, partiendo por el rostro humano, y define las proporciones que en nuestro cerebro consideramos como bellas o agradables a la vista y es especialmente agradable para paisajes con abundancia de elementos. Otras proporciones utilizadas en fotografía son:
- El Principio de Sturgeon: 1:1,1111 suele utilizarse en paisajismo, donde el cielo o el suelo tienen muy poco que mostrar
- Raíz Cuadrada: 1:√2 se utiliza de la misma forma que la anterior.
- Principio de Pareto: 80∶20 utilizada, además de los casos anteriores, en arquitectura.
- Proporción Cordobesa: 1:1,3 adecuada para el uso de angulares extremos
- Proporción de Benito: 1:1,4 está proporción, establecida por el maestro José Benito Ruiz, de quien he adquirido la mayor parte de mis conocimientos, está concebida para fotografía en general, con gran aplicación en paisaje, contrastes con espacio, tono o color.
- Proporción Sesquiáltera: 1:1,5 Se aplica a arquitectura y paisaje, con un buen equilibrio de ejes.
- Proporción Animal: 1:1,7 esta proporción, también establecida por Jose Benito Ruiz, es de aplicación y con agradable reparto de pesos cuando la escena muestra valores a ambos lados el eje horizontal, de igual forma, con cielos y primeros planos con elementos destacables presenta una propuesta sólida. Es una proporción muy pictórica, aplicable a pintura de paisaje.
- Proporción Tatami: 1:2 adecuada para el tratamiento armónico de una imagen, con reparto equitativo de pesos.
Además de la escala (proporciones) y el peso visual (equilibrio) mencionados, existen otros elementos de la comunicación visual (lenguaje) que definen las fuerzas de expresión y que el fotógrafo debe estudiar a fondo, tales como: el Punto, la Línea, Contorno, la forma, la Dirección, el Tono, el Color, la Textura, la Dimensión, el Movimiento, los Ejes, las líneas de fuga, el centro de interés, la perspectiva, la relación sujeto/fondo, el primer plano, el agrupamiento, la aislación, la abstracción, entre otros, estudios que se recomienda se basen en quienes ya lo han hecho, fotógrafos destacados y en especial, pintores, escultores y arquitectos que han basado sus obras en la aplicación de las herramientas compositivas adquiridas a partir de sus propios estudios.
Como hemos observado, el estudio de la composición es fundamental para hacer la diferencia entre una fotografía de una gran fotografía, es lo que hace que algunas fotografías destaquen de otras, que atrapen la mirada del espectador y que traspase sensaciones más allá de la sola belleza de una imagen, pese a su importancia, es una de las áreas de estudio con mayores carencias, existen muy pocos textos formativos de calidad y la mayoría de la información que se entrega, pretende ser una guía o “regla” de algo que no tiene forma de serlo, la carencia de conocimiento deja en manifiesto su complejidad y, de impartirse inadecuadamente, termina influyendo en desmedro del estilo propio del instruido, efecto totalmente indeseado que termina coartando la creatividad del autor.