Este es uno de los accesorios fundamentales para casi cualquier rama de la fotografía. Un trípode es un soporte de tres patas que unido a una rótula, permiten montar una cámara sobre éste de forma estable y que libera al equipo de las vibraciones propias de la manipulación a pulso, siendo esto de especial relevancia en fotografía de larga exposición o de poca luz, macrofotografía, de vida salvaje o acción con grandes focales, fotografía panorámica o realización de Time Lapse o video, entre otras. Por lo tanto, es importante escoger un trípode adecuado a las situaciones en las que se utilizarán. El mercado ofrece un sinnúmero de alternativas de trípodes, sin embargo, no todos cumplen con las expectativas, en ocasiones por intentar ahorrar un poco escogemos un trípode que no es robusto, sus partes móviles se sueltan, se vuela con el viento o se oxida demasiado rápido, para evitar esto, lo que puedo recomendar, si no es posible probar el trípode antes, es buscar los comentarios de aquellos que ya tienen un trípode en particular y a través de estos tomar la mejor decisión posible y asequible al bolsillo.
En general, un trípode debe ser estable para ello, deberá tener la rigidez suficiente para que sus patas no se doblen y un peso tal que no se mueva con el viento o las olas del mar, pero no en exceso, ya que agregará peso al equipo que se esté trasladando cada vez se vaya a terreno, y les aseguro que cuando las caminatas son extensas, esto se agradece, existen modelos que permiten instalar un gancho donde se podrá colgar un peso muerto que dará mayor estabilidad al trípode. Por otro lado, se debe prestar atención en los elementos móviles, como el sistema de extensión y bisagras, estos deben ser seguros, evitando un deslizamiento indeseado y que el material no se oxide, suelte o se trabe, en todo caso, para evitar esto no basta con sólo tener en consideración el material, también debe preverse que, al igual que la cámara, debe ser cuidado adecuadamente, esto implica mantenerlo limpio, engrasado y seco, en especial si se ha metido en agua de mar, donde lo recomendable es lavarlo con agua dulce, desarmar las partes móviles, retirar la arena, lavar y secar cuidadosamente todas sus partes.
Lo último a considerar es el material con el que se fabrica el trípode, unos ofrecerán mayor resistencia que otros, más o menos peso y en ciertas circunstancias, mayor riesgo, los materiales conductores pueden transformarse en un pararrayos, es mejor conocer las características del material antes de exponerse, por ejemplo, a una tormenta, que podría tener consecuencias mayores, o en un sentido menos crítico, que el material no soporte la presión al enterrarlo en la arena de la playa o al golpearse con una roca, se termine doblando o rompiendo, es un tema a considerar.
