La trepidación es la perdida de nitidez en una imagen producto del movimiento de la cámara, esto suele suceder cuando se tienen velocidades bajas de obturación, donde la estabilidad de la cámara queda sujeta al pulso del fotógrafo, pero también ocurre cuando se realizan fotografías con objetivos largos o en macrofotografía, en ambos casos, cualquier pequeño movimiento representará una cambio brusco y notorio del encuadre y con ello, la posibilidad de que la fotografía salga trepidada o, coloquialmente, movida.
Para evitar el problema de la trepidación, muchos fabricantes han incorporado sistema de estabilización en objetivos y cámaras, estos permiten absorber los movimientos vibratorios presentes durante el proceso de toma fotográfica, pero introducen una merma en la calidad de la imagen, hay algunas técnicas y acciones que podemos realizar para minimizar la probabilidad de trepidar una imagen, entre estas podemos destacar:
- Uso de Trípode.
- Utilización de disparador remoto.
- Levantar el espejo antes de realizar la fotografía.
- Disparar a velocidades superiores a la inversa de la longitud focal, esto es, 1/F s (velocidad segura), entonces, si se utiliza un 50 mm, la mínima velocidad de obturación deberá ser 1/50 s.
No todas las acciones son posibles de realizar en toda situación, sin embargo, y en tanto sea posible, la recomendación es aplicarlas todas, especialmente, la referida a la utilización de velocidades seguras de obturación, salvo, claro, en largas exposiciones, en cuyo caso la estabilidad deberá buscarse con las otras acciones.