En fotografía, cada vez que hablamos de sincronización, nos referimos a la sincronización del flash con la cámara. Disparar un flash conlleva la emisión de luz artificial en una escena, la cual debe llegar al o los sujetos de forma tal que esté presente durante el tiempo en que la totalidad del sensor está expuesto a la luz tras la apertura del obturador, para esto, los flash y cámaras poseen en sus especificaciones el dato de la máxima velocidad de sincronización, que por lo general, es de , se utiliza este valor, debido a que es la máxima velocidad en la cual el obturador se abre por completo y deja expuesto el 100% del sensor, a mayores velocidades, el sensor queda expuesto parcialmente (ver Obturador), en cuyo caso, se pueden utilizar flash de alta velocidad (HSS).
Las cámaras suelen poseer una conexión denominada Terminal de Sincronización, que básicamente corresponde a un terminal del tipo coaxial que cierra un interruptor, enviando la señal de disparo a un flash externo conectado por cable, también denominado “de sincronización”, equivale al punto central y soporte exterior de la zapata, mismo con el cual se realiza el disparo de un flash conectado a la zapata.
Tener en cuenta los máximos valores de sincronización del flash y cámara es muy relevante a la hora de utilizar este tipo de fuente de luz, ya que de no hacerlo, la escena no será iluminada de forma homogénea o simplemente, no será iluminada, con resultados totalmente indeseados, que difícilmente podrán ser corregidos en el proceso de edición.