Metamerismo

Hoy en día, cuando la gestión del color se hace cada vez más relevante y nos preocupamos de contar con todos los equipos de la cadena de reproducción debidamente calibrados para poder reproducir las imágenes de la manera más fidedigna posible, nos encontramos con factores, que hagamos lo que hagamos, no podemos controlar, una de ellos, es el Metamerismo. Este fenómeno psicofísico se presenta cuando dos muestras de colores distintos, bajos ciertas condiciones, son percibidos como iguales o viceversa.

El fenómeno tiene su origen en los aspectos físicos relativos a la reflectancia de una muestra y a aspectos biológicos del observador, en este sentido se pueden identificar cuatro tipos de metamerismos.

El más común de todos es el Metamerismo de Iluminancia, donde, frente a ciertas condiciones de iluminación las muestras son coincidentes, pero frente a otras condiciones de luz las mismas dejan de serlo, a lo anterior, me permito precisar que, cuando hablamos de las condiciones de iluminación, no sólo se refiere a la fuente de luz, la percepción del color también es afectada por el entorno como la predominancia de un color, o los tonos circundantes e incluso, el soporte (papel) utilizado.

Otro tipo de Metamerismo es el Geométrico, este depende del ángulo desde el cual se observen las muestras, este efecto está dado en muestras cuya reflectancia depende del ángulo desde el cual se observe.

En términos biológicos, está el Metamerismo de Observador y el Metamerismo de Campo, el primero tiene relación con las diferencias que dos observadores poseen en la conformación de las proporciones de conos sensibles a las longitudes de onda corta y larga, lo que produce que bajo ciertas condiciones de iluminación, dos observadores perciban colores distintos de una misma muestra. Por su parte, el Metamerismo de Campo, tiene que ver con la distribución de los conos sensibles a ciertas longitudes de onda de la luz al interior del ojo, esta distribución podría hacer que una muestra pequeña de color no sea captada por los conos de forma adecuada, distorsionando la percepción del observador, y en cambio, al aumentar la superficie de la muestra, la luz reflejada podría llegar a iluminar una mayor superficie de la retina, activando los conos sensibles a la longitud de onda de la luz reflejada por la muestra, cambiando la percepción del color de la misma, así un objeto lejano podría ser percibido de un color distinto si es que se le acerca.

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