Se habla de “quemar” una fotografía cuando se sobreexpone por encima del rango dinámico de forma que las zonas de altas luces pierden todo detalle, en tal caso, la zona queda completamente blanca y por mucho que se intente recuperar la información mediante la subexposición de la zona, no será posible obtener detalles en ésta.
Es importante considerar el rango dinámico del equipo a la hora de establecer los parámetros de la cámara, si bien hemos dicho que se recomienda derechar el histograma, esto debe realizarse teniendo en consideración no sobrepasarlo, ya que en este caso, se quemará. Muchas cámaras tienen la posibilidad de establecer una alarma de altas luces, está se hace evidente cuando visualizamos una fotografía ya tomada, donde las zonas de altas luces aparecerán parpadeando, la idea es que la zona de mayor luminosidad aparezca en esta condición, siempre y cuando, se esté dentro del rango de tolerancia de la cámara, lo cual sólo lo conoceremos a través de la experiencia empírica del usuario.
Sin perjuicio de lo mencionado, no es necesario que en todos los casos se deba prever no quemar una zona de la imagen, por ejemplo, en escenas donde el encuadre contiene el sol, la luna o las luces de edificios, el que se quemen estás zonas es normal y a veces, deseado, depende el fin que se busque y las condiciones de iluminación del resto de la escena, si queremos detalle en las sombras, estaremos obligados a sacrificar las luces, todo depende de lo que el autor busque transmitir, lo importante es tener en consideración que si se expone para las luces, es probable que la información de las sombras se pierda y si se desea recuperar en el procesado, se introducirá ruido excesivo en estas zonas, y si se expone para las sombras, las zonas de luces serán las que no contendrán información.

1/400s, f/5.6, ISO 800, 70-400 mm a 250mm, 5500K.