Es un efecto que se produce por diferencias bruscas en el contraste, por ejemplo, un sujeto a contraluz. Es conocido como la aureola que pintaban los artistas alrededor de la cabeza de los santos, este efecto suele presentarse en el proceso de retoque de las imágenes, en los procesados HDR, con el uso de máscaras de enfoque, ajustes de recuperación, luz de relleno y claridad, cuando se realizan tratamientos del color separadamente y en especial cuando se trabaja en los bordes de un sujeto.
En el caso de la fotografía analógica, este fallo se produce generalmente frente a luz que incide perpendicularmente sobre la película, atravesando la base y luego rebotando en el fondo de la cámara hacia la emulsión, es por esto que las películas poseen una capa anti-halo que evita este efecto, en la mayoría de los casos es un efecto no deseado que presenta un resultado molesto a la vista, sin embargo, hay otros casos en los cuales el fotógrafo busca, de manera exprofesa, obtenerlo para lograr resultados más creativos.